Crédito de la imagen Siempre me ha gustado mucho más la Lengua que la Literatura. La Lengua me parecía útil, práctica, algo que servía para comunicar mejor. Para mí, hacer análisis sintácticos o morfológicos era como hacer sudokus, me divertían muchísimo. En cambio, sentía la Literatura como una obligación. Durante años, leer fue sinónimo de resúmenes, exámenes y autores que debía memorizar y repetir, no de disfrute. Por eso siempre digo que "a mí no me gusta leer" y --como es lógico-- muchos se sorprenden de que sea filóloga, cuando en realidad, cada vez que un libro me ha interesado, lo he devorado en un solo día. Cuando me toque dar clase de Lengua y Literatura, me gustaría hacerlo de una forma totalmente distinta, sobre todo, en la parte de Literatura. No quiero que mis alumnos asocien los libros con aburrimiento, sino con curiosidad y creatividad. Estoy convencida de que la gamificación puede cambiar por completo la manera en que se vive la Literatura en el aula. Imag...