Tal vez nunca fue que no me gustara leer, sino que aún no había encontrado las historias que me hablaban a mí.
Como ya conté en mi anterior entrada, siempre he dicho que no me gusta leer, aunque en realidad lo que nunca me gustó fue que me obligaran a hacerlo. Aun así, hubo una excepción que consiguió romper esa idea: Las Crónicas de Narnia, de C. S. Lewis. Decidí leerla porque las películas siempre han sido parte de mi infancia y tienen para mí un valor muy especial. Crecí viéndolas una y otra vez, así que los libros eran una manera de volver a ese lugar que tanto me había acompañado, pero desde otra perspectiva.
Esta es una saga compuesta por siete libros: El sobrino del mago; El león, la bruja y el armario; El caballo y su muchacho; El príncipe Caspian; La travesía del Viajero del Alba; La silla de plata; y La última batalla. De ellos solo el segundo, el cuarto y el quinto forman parte de la saga de películas, por eso creo que la de libros ayuda a entender mucho mejor el origen y el final de Narnia, lo que los hace aún más fascinantes. En ellos, Lewis construye un mundo lleno de magia, criaturas fantásticas, batallas y aprendizajes sobre el bien, el mal, la amistad y el paso del tiempo. No tienen ilustraciones, pero su manera de narrar es tan visual que te transporta sin necesidad de imágenes.
Empecé a leerlos sin demasiadas expectativas, pero me duraron muy poco. Me enganché desde el principio y los devoré uno detrás de otro. La lectura fue placentera porque me sentía parte de ese mundo. Me identifiqué con los personajes, con su curiosidad, sus miedos y su crecimiento. Deseaba que los libros no se acabaran, porque cada historia me dejaba con ganas de seguir viajando al otro lado del armario. Además, me hizo reflexionar sobre cómo, a veces, dejamos de disfrutar de cosas maravillosas simplemente porque alguien nos las impuso en el momento equivocado.
Creo que es una saga perfecta para alumnos de los primeros cursos de ESO, sobre todo para quienes piensan que leer es aburrido o solo sirve para estudiar, es una opción muy buena que puede introducirles a la lectura. Una historia que demuestra que esta no tiene que ser una obligación, sino una forma de vivir otras vidas y descubrirte a ti mismo.
Antes de empezar la lectura, proyectaría una imagen de un armario cerrado y solo una pregunta: “¿Te atreverías a cruzar al otro lado sin saber qué hay?”. Después, pediría al alumnado imaginar qué podría esconder ese armario: podrían escribirlo, dibujarlo o comentarlo en voz alta. Tras compartir sus ideas, les mostraría una breve escena del comienzo de Las Crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario y lanzaría algunas preguntas como ¿Qué harías tú si descubrieras un mundo así? O ¿Qué tipo de persona serías allí?
A partir de ese pequeño misterio, presentaría la lectura invitándoles a vivir su propio viaje a través de los libros. Como símbolo, cada alumno recibiría una pequeña “tarjeta de viajero de Narnia” donde escribirá una palabra que resuma lo que espera encontrar al leer. Al finalizar la saga, compararán sus expectativas con lo que realmente han descubierto.
Para quienes quieran saber más sobre la mejor saga de la historia, dejo el tráiler de Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario para ir haciendo boca:)
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