Mi lugar favorito en el mundo

San Pedro de Alcántara

San Pedro de Alcántara es un lugar muy especial para mí. Es una localidad junto al mar en el municipio de Marbella, en la Costa del Sol, a solo unos 10 km del centro de la ciudad. Todos los veranos de mi vida, desde que nací, ha sido mi lugar de vacaciones. Allí viven algunos miembros de mi familia y ahora tengo a los hijos de mi prima, que para nosotros son como mis sobrinos, por lo que el valor sentimental de este lugar es aún más grande.

Para llegar desde Bilbao, se podría volar al aeropuerto de Málaga y desde allí continuar en coche hasta San Pedro. Sin embargo, con mi familia siempre hemos hecho el viaje entero en coche: mi padre dormía toda la tarde para salir alrededor de las doce de la noche y así nosotros íbamos dormidos todo el camino, de manera que el viaje no se nos hacía largo. Llegábamos a casa de mi tía sobre las 10 de la mañana y podíamos aprovechar todo el día.

En cuanto al alojamiento, al tener casa de familiares allí nunca he tenido que planteármelo, pero buscando he encontrado opciones económicas que rondan los 70 € por noche y muchas incluyen desayuno, ideales para hospedarse el 21 y 22 de enero/febrero. Al estar fuera de temporada alta, es probable que haya disponibilidad sin problema.

Urbanización de mis familiares
San Pedro tiene muchos restaurantes agradables donde se puede probar la gastronomía local sin gastar demasiado. Entre ellos están El Candil de San Pedro, La Bodega del Cantinero y Alfredo Bar Restaurante, pero el que más me hacía ilusión visitar a mi era Er Pikoteo, el dueño del bar siempre ha sido muy cercano a nosotros y muy bromista con mi padre, lo que hacía que la estancia allí fuese más agradable. Sobre todo, no hay que perderse los espetos de sardinas ni otras frituras de pescado típicas de la zona.

Entre los lugares de interés se encuentra el paseo marítimo Fernando Moreno, la amplia y tranquila playa de San Pedro y la plaza del centro con sus tiendas y cafés. También se puede visitar la Torre de la Sal en Casares y su tranquila playa de piedras (como casi todas en Málaga) o hacer pequeñas excursiones a Marbella o Puerto Banús, que están muy cerca.

            

Un detalle que siempre me ha hecho mucha ilusión son los molletes de Málaga. Cada verano, al final de nuestra estancia, nos llevábamos un montón de ellos para congelar y poder hacer sándwiches con ese pan tan rico cuando quisiéramos al volver a casa. Es un recuerdo que conecta directamente con la familia y con los veranos pasados allí.

San Pedro de Alcántara no es solo un destino turístico, es un lugar lleno de recuerdos, de familia y de momentos que siempre quiero revivir y que ahora, con los más pequeños de la familia, tiene un significado aún más especial.


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